Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Abril de 2001 (25)

La gripe es una enfermedad conocida desde la antigüedad que afecta anualmente a gran cantidad de individuos en todo el mundo y en algunos casos puede ser mortal. El control efectivo de la gripe implica el uso óptimo de las vacunas y los antivíricos activos existentes. Las vacunas existentes actualmente son virus inactivos, sin embargo, existe una vacuna de virus vivo atenuado en desarrollo. Los virus que debe contener cada vacuna se determinan anualmente, la selección se basa en los virus que con mayor probabilidad van a contribuir a la epidemia del invierno siguiente, según el virus que causa algún brote en alguna parte del mundo. Las recomendaciones para la vacunación no van dirigidas a la prevención de las epidemias de la gripe, sino a prevenir consecuencias graves, es decir enfermedades graves, hospitalización y muerte. Por lo tanto, los grupos de riesgo son los que deben vacunarse; actualmente en USA estos grupos han incluido, además de los habituales, cualquier individuo de 50 años o más, mujeres que van a pasar el segundo o tercer trimestre del embarazo durante la época de la gripe y pacientes inmunodeprimidos por infección por VIH. La eficacia de las vacunas de la gripe con virus inactivos se sitúa alrededor del 70% en adultos sanos, la protección disminuye en niños pequeños y ancianos (30-60%). Entre los ancianos, sin embargo, la protección frente a neumonías y hospitalización permanece elevada, al igual que la protección frente a otitis media en niños. Los efectos adversos de la vacuna son poco frecuentes y leves. Un 25% de los adultos presentan reacción local en el lugar de la inyección durante 24-48 horas tras la vacunación.
Palabras claves:
  • RECOMENDACIONES
  • SELECCION
  • EFICACIA
  • EFECTOS-ADVERSOS
  • INACTIVADOS

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.