Sesionbes Bibliográficas. 01 de Enero de 1996 (7)

Todos los tests de embarazo consisten en detectar la hormona gonadotrofina coriónica (HCG) en la orina. Esta hormona es producida por la placenta en desarrollo desde los primeros días del embarazo y aparece en la orina en cantidades variables a lo largo de la gestación. Durante los 7 días siguientes a la concepción, los niveles de HCG son muy bajos para poder ser detectados por tests domésticos. A los 10 días se puede llegar a un nivel de 25 UI/L que va aumentando rápidamente hasta alcanzar más de 100.000 UI/L el primer trimestre. En los primeros tests que se comercializaron, poco sensibles, se producían muchos falsos resultados a consecuencia de la similitud de la HCG con otras hormonas: luteinizante (LH), folículo-estimulante (FSH) y estimulante del tiroides (TSH). Con la aparición de los tests monoclonales específicos y la tecnología de migración cromatográfica, los tests actuales son capaces de detectar niveles de 50 UI/L desde el primer día de falta de menstruación y sin tener que usar obligatoriamente la primera orina de la mañana, aunque ésta es una buena práctica que mejora los resultados. Estos tests deben interpretarse en los 10 minutos siguientes a su adición a la orina y no hay que tener en cuenta cualquier modificación que se produzca posteriormente. Uno de sus principales inconvenientes es que pueden dar falsos negativos en caso de un embarazo extrauterino o de un retraso en la ovulación.
Palabras claves:
  • LIMITE
  • EFICACIA
  • SEGURIDAD
  • SENSIBILIDAD

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.