Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Agosto de 2001 (28)

El primer paso que debe realizarse en la evaluación de una posible epilepsia es determinar se el paciente ha sufrido o no una convulsión. Un diagnóstico incorrecto de una crisis comicial puede tener consecuencias negativas para el paciente: medicamentos caros y potencialmente tóxicos, prohibición de conducir e incluso pérdida del trabajo. Los diagnósticos o alteraciones que deben diferenciarse de la epilepsia son: migraña, síncope, isquemia transitoria, convulsión psicógena (no epiléptica), episodio de descontrol, síndrome de Meniere y alteraciones de movimiento. En niños, además debe tenerse presente un episodio apnéico, síncope infantil, tics, terrores nocturnos, sonambulismo y síndrome de prolongación QT. Una vez establecido que el paciente tiene o ha tenido convulsiones debe identificarse el tipo de convulsiones, ya que el tratamiento difiere según el tipo de epilepsia. Las convulsiones se clasifican en generalizadas o parciales, estás últimas inicialmente sólo implican una parte del cerebro. La mayoría de crisis parciales son simples, complejas o convulsiones parciales posteriormente generalizadas. Las convulsiones generalizadas más frecuentes son crisis de ausencia y convulsiones tónico clónicas generalizadas. Las convulsiones a menudo forman parte de un síndrome epiléptico, un conjunto de signos y síntomas que incluyen alteraciones electroencefálicas, con o sin alteraciones en el examen neurológico. Aunque el pronóstico del control de convulsiones es favorable normalmente el tratamiento con anticonvulsivantes es prolongado. Ver ficha: ANTICONVULSIVANTES. Selección de antiepilépticos.
Palabras claves:
  • CONVULSIONES
  • CRISIS
  • EPILEPSIA
  • SINTOMAS
  • CLASIFICACION
  • TIPOS

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.