Sesión Bibliográfica. 01 de Enero de 1995 (6)

No todas las radioterapias son emetizantes. La incidencia y la importancia de las náuseas y de los vómitos dependen de la superficie y de la zona irradiada (parte alta del abdomen, sobre todo) así como de la dosis administrada en cada sesión. La ansiedad también juega un papel importante. La gran mayoría de los vómitos tienen lugar dentro de las 24 h siguientes a la radioterapia (muy a menudo dentro de los 40-90 min) pero en días sucesivos también pueden producirse náuseas y vómitos tardíos. Según se deduce de algunos ensayos controlados, a doble ciego, la metoclopramida (PRIMPERAN : 10 mg/8h) podría prevenir los vómitos inducidos por la radioterapia en cerca de un 75% de los pacientes, pero un estudio comparativo demostró que el ondansetron por vía oral (8 mg/8h) es más eficaz que la metoclopramida para la prevención de los vómitos que se producen dentro de las 24 h siguientes a una sesión única de radioterapia centrada sobre el epigastrio (8% de vómitos con ondansetrón contra 54% con metoclopramida), aunque esta ventaja no se mantiene con los vómitos que se dan al día siguiente o más tarde. Además, hasta la fecha se desconoce la posología y la duración del tratamiento óptimas del ondansetrón para esta indicación y teniendo en cuenta su elevado coste, por el momento no puede generalizarse su uso para los vómitos inducidos por radioterapia.
Palabras claves:
  • PREVENCIÓN
  • METOCLOPRAMIDA
  • VOMITOS
  • ANTIEMÉTICOS
  • EFECTOS
  • EFICACIA
  • NAUSEAS

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.