Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Octubre de 2001 (30)

El síndrome de colon irritable se define como la presencia de al menos 12 semanas, no necesariamente consecutivas, en los 12 meses precedentes de molestias o dolor abdominal, que no puede explicarse por alteraciones bioquímicas o estructurales y con al menos 2 de las 3 características siguientes: el dolor cede con la defecación, el dolor se inicia con un cambio en la frecuencia de los movimientos intestinales (diarrea o constipación) o se inicia con un cambio en la consistencia de las heces. El síndrome de colon irritable puede clasificarse basándose en el síntoma predominante en 4 tipos: dolor abdominal, diarrea, constipación o constipación alternando con diarrea. Para conseguir maximizar la eficacia del tratamiento debe existir una buena relación médico -paciente. Puede ser útil una relación diaria de las comidas y de los síntomas, para identificar que alimentos pueden asociarse a los síntomas. Los pacientes a menudo relatan una exacerbación de los síntomas con la ingesta de algún tipo de alimentos. Algunos pacientes se benefician al evitar o limitar la ingesta de cafeína, alcohol, comidas grasas, vegetales productores de gas, o productos con sorbitol. La eliminación de los productos astringentes y la adición de 20 o 30 g de fibra al día, en la dieta o en forma de suplementos, puede mejorar la constipación y ocasionalmente la diarrea. El tratamiento más racional para el colon irritable se basa en la sintomatología del paciente. Para aquellos pacientes en que el dolor es el síntoma predominante existen multitud de alternativas terapéuticas: antiespasmódicos anticolinérgicos, nitratos, compuestos tricíclicos a dosis bajas. Los efectos adversos de las aminas tricíclicas primarias, sequedad de boca y ojos, sedación e incremento de peso, limitan su uso; las aminas secundarias (nortriptilina, desipramina) presentan menos efectos adversos. La experiencia con inhibidores de la recaptación de serotonina no ha resultado lo beneficiosa que se esperaba, sin embargo, la serotonina está involucrada en la modulación del dolor visceral; algunos agentes, como el alosetron, han mostrado disminuir la sensibilidad visceral en la distensión rectal (actualmente desaparecido del mercado por la asociación de casos de perforación intestinal). Para aquellos pacientes en que la diarrea es la manifestación predominante del síndrome de colon irritable, los antidiarreicos clásicos como la loperamida y difenoxilato pueden ser útiles. En los casos refractarios, la colestiramina y ciclos cortos con antibióticos pueden reducir la diarrea. En los casos en que la constipación es el síntoma predominante, el consumo de fibra es importante para aliviar la constipacion y síntomas asociados como dolor y distensión abdominal. También pueden administrarse laxantes osmóticos (lactutosa o sorbitol), leche magnesiada o solución de polietilenglicol. Los derivados antraquinónicos (sen, cáscara) deben considerarse como la última alternativa por su rápido desarrollo de taquifilaxia.
Palabras claves:
  • ANTIDIARREICOS
  • ANTIESPASMODICOS
  • LAXANTES
  • ANTIDEPRESIVOS
  • COLESTIRAMINA
  • FIBRA
  • DIETA

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.