Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Diciembre de 2001 (32)

Desde hace varios años se acumulan los índices a favor de la existencia de una relación entre algunos factores psicosociales y la aparición y la evolución de enfermedades cardiovasculares, especialmente la enfermedad coronaria. Los síntomas psicosociales que pueden predisponer a riesgos cardíacos, hasta la fecha, no han estado suficientemente tenidos en cuenta en la práctica médica. La clasificación en factores que favorecen la enfermedad se complica por el hecho de que síntomas de origen físico y orgánico - agotamiento, cansancio, insomnio y debilidad de las pruebas, por ejemplo - se rebajan con frecuencia y que la utilidad de una intervención dirigida sigue siendo totalmente incierta. Las líneas que siguen están dedicadas a los principales factores de riesgo psicosociales, divididos en varias categorías: depresión, ansiedad, estrés y trazos de la personalidad. (Ver ficha: ENFERMEDAD CORONARIA. Influencias psicosociales II). DEPRESION: la prevalencia de una ""depresión mayor"" es de cerca del 5% en la población general, pero representa un 15% en pacientes con enfermedad coronaria e incluso de 20-25% en los meses que siguen a un infarto de miocardio. La correlación entre depresión y enfermedad coronaria reviste una significación de pronóstico importante. Así, en 8 estudios epidemiológicos prospectivos, reuniendo más de 20000 participantes y con una duración media de seguimiento de 6 años, los autores constataron que el riesgo relativo de infarto de miocardio o de muerte cardiovascular se multiplicaba por casi 2,5 en caso de depresión manifiesta. Asimismo, después de un infarto de miocardio, la depresión - fuera cual fuese la forma de vida - constituye el principal factor de riesgo postinfarto de mortalidad cardíaca. ANSIEDAD: las personan ansiosas incurren en un aumento del riesgo cardíaco. En un amplio estudio con 34000 participantes en buen estado de salud, las personas que manifestaban miedos fóbicos presentaron un riesgo relativo de muerte cardíaca multiplicado por 2,5 durante los dos años siguientes. Además, se ha demostrado la existencia de una correlación positiva entre el grado de ansiedad y la importancia del riesgo cardíaco. En los pacientes que habían sido víctimas de un infarto de miocardio, los autores observaron - mediante análisis sistemáticos - la existencia de fuertes sentimientos de ansiedad o de miedos fóbicos con una frecuencia superior a la media, manifestaciones que, a su vez, estaban asociadas a un pronóstico peor. El aumento de la mortalidad cardíaca en los síndromes de ansiedad se debe esencialmente a la muerte cardíaca súbita y no a infartos de miocardio.
Palabras claves:
  • RIESGO
  • INFARTO
  • DEPRESION
  • ANSIEDAD
  • MORTALIDAD
  • FOBIAS

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.