Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Agosto de 2002 (39)

La epilepsia es una patología neurológica que afecta al 1% de la población de USA, con consecuencias psicosociales y económicas a la que se le presta mucha menor atención que a otras enfermedades. Un estudio reciente estima que el 44% de los pacientes epilépticos no consiguen estar libres de convulsiones, incluso con medicamentos. En la mayoría de casos con 1 o 2 medicamentos se consigue el control de la enfermedad y el paciente no presenta convulsiones, sin embargo, existen muchos casos refractarios. Los pacientes que con 2 fármacos, a dosis adecuadas, no consiguen el control de los síntomas presentan un riesgo elevado de fracaso con otros antiepilépticos. La farmacoterapia es el tratamiento principal de la epilepsia. En los años 90, después de 2 décadas, por fin aparecen nuevos antiepilépticos, 9 en la última década: felbamato, gabapentina, lamotrigina, fosfenitoina, topiramato, tiagabina, levetiracetam, oxcarbazepina y zonisamida. La zonisamida fue aprobada en el año 2000 por la FDA para el tratamiento adyuvante de convulsiones parciales en pacientes adultos con epilepsia. Existen 3 ensayos clínicos y una revisión sistemática sobre la eficacia y tolerancia de la zonisamida como adyuvante en convulsiones parciales en adultos. La revisión sistemática concluye que el 30% de los pacientes alcanzan un 50% de reducción en la frecuencia de convulsiones. En un estudio realizado en Japón se observa que la zonisamida es efectiva en el 33% de los espasmos infantiles. Los efectos adversos de este fármaco son importantes, un 16% de los pacientes abandonan los ensayos por efectos adversos, los más frecuentes son ataxia, somnolencia, agitación y pérdida de peso, síntomas psiquiátricos tipo psicosis, agitación, alteración cognitiva, ..., nefrolitiasis, etc. Debe recomendarse a los pacientes una buena hidratación. Está estructuralmente relacionada con las sulfamidas, por lo tanto, está contraindicada en pacientes con alergia a las sulfamidas. La zonisamida se administra por vía oral, una vez al día. La presencia de alimentos no altera su absorción. Su unión a proteínas plasmáticas es moderada y se elimina por metabolismo hepático y excreción renal. Su potencial de interacciones a nivel de desplazamiento de proteínas y sobretodo de metabolismo es elevado.
Palabras claves:
  • RIESGOS
  • DOSIS
  • EFECTOS-ADVERSOS
  • EFICACIA
  • INTERACCIONES

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.