El golpe de calor es una enfermedad que pone en peligro la vida del paciente caracterizada por una elevación de la temperatura corporal por encima de los 40 ºC y por una alteración del sistema nervioso central que conlleva delirio, convulsiones o coma. A menudo el pronóstico es fatal, a pesar de conseguir una disminución adecuada de la temperatura corporal y de un tratamiento agresivo y los pacientes que sobreviven pueden presentar una alteración neurológica permanente. El golpe de calor se produce como consecuencia de una exposición a una temperatura ambiental elevada, o a un ejercicio extenuante. Por su fisiopatología también puede definirse como una hipertermia asociada a una respuesta inflamatoria sistémica que conduce a un fallo multiorgánico con predominio de encefalopatía.
En USA se estima que entre 1979 y 1997 se produjeron 7.000 muertes atribuibles a un exceso de calor. La incidencia de muertes puede incrementar con el incremento de la temperatura media global de la tierra y de la frecuencia e intensidad de las olas de calor.
El primer objetivo terapéutico es enfriar inmediatamente el cuerpo e iniciar las medidas de soporte vital. El enfriamiento puede realizarse por conducción, evaporación o convección, en la práctica se aplica agua fría o hielo sobre la piel, bajando la temperatura de la piel hasta unos 30 ºC, desencadenando una vasocronstricción cutánea que para contrarrestarla se pueden realizar masajes vigorosos o aplicar mediante aerosol agua a 40 ºC o exponer al paciente a corriente de aire caliente (45 ºC), al mismo tiempo o alternando con las medidas de enfriamiento. La recuperación neurológica durante el enfriamiento es un factor de buen pronóstico y se presenta en la mayoría de los pacientes en que la actuación es rápida y agresiva.
Aproximadamente en el 20% de los pacientes queda una afectación neurológica que se asocia a una elevada mortalidad.
Las medidas preventivas incluyen la realización de ejercicio fuera de las horas punta de calor, el incremento de la ingesta de agua y comidas con sal e incrementar el tiempo de estancia en ambientes con aire acondicionado. Estas medidas van principalmente dirigidas a las personas de mayor riesgo: niños muy pequeños y ancianos, pacientes con tratamientos que interfieren el balance hidroelectrolítico como los diuréticos, anticolinérgicos, y tranquilizantes.
Palabras claves:
- FARMACOS
- CAUSAS
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- EJERCICIO
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.