Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Noviembre de 2002 (42)

La toxina botulínica del tipo A está indicada para tratar las arrugas que aparecen en el entrecejo a los adultos menores de 65 años. Antes de la comercialización de este fármaco con esta indicación ya se estaba utilizando para reducir las arrugas de la cara y cuello siendo una gran alternativa a la cirugía estética. La toxina botulínica, producida por Clostridium botulinum, bloquea la conducción neuromuscular y causa una parálisis flácida por unión a las proteínas implicadas en la liberación de acetilcolina. La inyección de toxina aplicada directamente sobre el músculo que tira de la piel, favorece la contracción de éste y como consecuencia alisa la piel y reduce las arrugas y los pliegues. La función muscular se recupera al cabo de 3 a 6 meses, que es cuando se regenera la unión neuromuscular. Los efectos adversos descritos suelen ser transitorios pero a veces pueden llegar a durar más tiempo. Estos efectos son ptosis palpebral o parálisis de las cejas, reducción del parpadeo, ulceraciones de la córnea, cefalea, infección respiratoria, náuseas y síndrome gripal. En la zona de la punción se describen efectos como dolor facial, eritema, edema y equimosis. La denervación repetida del músculo puede causar atrofia reversible. En el mercado español está comercializada con otros fines terapéuticos: blefaroespasmo, espasmo hemifacial, y disfonías focales asociadas; corrección del estrabismo en mayores de 12 años; en tortícolis espasmódica y distonía cervical para reducir los signos y síntomas, para la espasticidad asociada con la deformidad dinámica del pie equino en niños con dos años o más de edad con parálisis cerebral.
Palabras claves:
  • MECANISMO
  • ESTETICA
  • INDICACION
  • APLICACIONES
  • EFECTOS-ADVERSOS
  • EFICACIA

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.