Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Junio de 2003 (49)

La tuberculosis constituye en la actualidad un problema de salud pública, por su elevada mortalidad, siendo la principal causa de muerte atribuible a un agente infeccioso único. Su prevalencia es muy elevada, debido a diversos factores, como inmigración, condiciones higiénico sanitarias deficientes, aparición de resistencias, y especialmente a la infección concomitante con el VIH. La incidencia declarada en España es de 20 casos al año cada 100.000 habitantes, aunque varios estudios apuntan la existencia de una infranotificación La instauración y/o seguimiento de terapias inadecuadas ha dado lugar a un aumento de la aparición de resistencias, incluyendo multiresistencias, con una incidencia que varía mucho entre diferentes países, encontrándose en los occidentales en torno al 1-2%. Últimamente, diversos estudios han puesto de manifiesto la utilidad de la detección (mediante prueba de la tuberculina) y tratamiento de pacientes con infección tuberculosa latente (sin sintomatología) con elevado riesgo de reactivación. Estos pacientes son aquellos con determinadas patologías concomitantes como VIH positivos, diabetes, insuficiencia renal, terapia con inmunosupresores, etc. Este tratamiento consigue la disminución del desarrollo de la enfermedad activa, y su contagio a otros enfermos de riesgo. La decisión final de tratar, se debe individualizar para cada paciente, evitándose en pacientes con enfermedad activa, con el objeto de minimizar la aparición de resistencias. La isoniazida es unánimemente aceptada como tratamiento antibiótico de elección para la tuberculosis latente con dosis de 300 mg diarios o 900 mg dos veces a la semana durante 6 meses, tratamiento que se puede elevar a 9 meses en pacientes VIH positivos, con lesiones fibróticas o niños. La utilización de isoniazida presenta ciertas limitaciones, como toxicidad, elevada duración del tratamiento o aparición de resistencias. Para estos casos se han establecido terapias alternativas, en base a los patrones de resistencia local y a las características individuales de los pacientes. En los casos de tuberculosis resistentes a isoniazida y sensibles a rifampicina la pauta será rifampicina más pirazinamida (600 mg+2g/día por dos meses, o 600 mg+4g dos veces a la semana por 2-3 meses). Pacientes con tratamiento antiretroviral, éste puede condicionar el cambio de la rifampicina por rifabutina. Los casos anteriores en que no se tolere pirazinamida y en casos de silicosis, el tratamiento puede ser con rifampicina 600 mg/día por 4 meses. En niños y tuberculosis multiresistente el tratamiento propuesto es de pirazinamida y etambutol (2g+15mg/kg al día por 6-12 meses). Si esta multiresistencia es en el contexto de paciente VIH positivos, el tratamiento será pirazinamida (2g/día) y fluorquinolonas (con la dosis establecida para cada una de ellas) durante 6-12 meses.
Palabras claves:
  • RIFAMPICINA
  • ETAMBUTOL
  • TUBERCULOSIS
  • RESISTENCIA
  • LATENTE
  • ISONIAZIDA
  • PIRAZINAMIDA

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.