Sesionbes Bibliográficas. 01 de Julio de 2003 (50)

El diagnostico de la neumonía adquirida en la comunidad (NAC) se basa en signos y síntomas generales y respiratorios, aunque su clínica poco específica, puede hacer necesaria una radiografía para un diagnostico fiable, la cual se puede evitar en los casos de bajo riesgo. Clásicamente se distingue entre un síndrome típico: fiebre con escalofríos, dolor pleurítico, y esputo purulento o herrumbroso, con signos de consolidación en la exploración y condensación en la radiografía torácica y leucocitosis; y un síndrome atípico: más larvado, con fiebre sin escalofríos, cefalea y artralgia, tos escasamente productiva, sin signos de consolidación y con infiltrados no segmentarios en la radiografía. El diagnóstico etiológico a menudo es difícil, haciéndose necesario según la gravedad de la neumonía, factores de riesgo epidemiológico y la respuesta al tratamiento, por lo que suele realizarse tan solo en los casos intrahospitalarios. Por la dificultad en averiguar el agente causal de la NAC, el tratamiento suele ser empírico, que presenta buenos resultados. Para ello, hay que tener en cuenta los diferentes valores pronósticos que influyen en las etiologías más probables y en la gravedad clínica. Así, a mas factores de riesgo, y mayor gravedad del paciente, mayor será el espectro a cubrir y mayor el riesgo de una mala evolución Los factores asociados a un peor pronóstico se dividen en: preexistentes, como edad avanzada y comorbilidad (que aumentan la probabilidad de gérmenes inhabituales); factores indicativos de gravedad clínica (asociada a gérmenes más agresivos): taquipnea, alteración del nivel de conciencia, hipotensión, hipotermia, insuficiencia respiratoria, leucocitosis o leucopenia, afectación radiológica extensa, cavitación o derrame pleural; y factores debidos al germen causa: bacteriemia o presencia de S. pneumoniae, S. aureus, enterobacterias, P. aeruginosa o L. pneumophila. La decisión más importante y con más impacto económico en el tratamiento de los pacientes es el ingreso hospitalario, que sigue los siguientes criterios: descompensación o comorbilidad grave, dificultad para el tratamiento oral o ambulante y gravedad clínica o analítica, que puede venir dada por: taquipnea, taquicardia, hipotensión, hipo o hipertermia, alteración del nivel de conciencia, insuficiencia respiratoria, hipercapnia o acidosis, insuficiencia renal aguda, anemia, leucocitosis o leucopenia, coagulación intravascular diseminada, infiltrados multilobares, cavitación o derrame pleural.
Palabras claves:
  • PRONÓSTICO
  • NEUMONÍA
  • GRAVEDAD
  • FACTORES DE RIESGO
  • DIAGNÓSTICO

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.