Sesionbes Bibliográficas. 01 de Febrero de 2005 (67)

En las mujeres, después de la menopausia, pueden aparecer alteraciones debidas al descenso de los niveles de estrógenos que se manifiestan en forma de sofocos, disminución del nivel cognitivo y reducción de la densidad ósea en los huesos largos. Muchas de ellas pueden contrarrestarse con cambios en el estilo de vida, con una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio físico.

En otros casos es necesaria la administración de estrógenos (Terapia Hormonal de Sustitución), pero ahora está en tela de juicio por los riesgos que estos tratamientos pueden implicar, y se está potenciando desde varios medios la utilización de preparados con extracto de soja, rico en isoflavonas con acción estrogénica.

En Holanda se realizó un ensayo clínico doble-ciego y aleatorizado en el que se comparaban los tratamientos de un grupo de mujeres, sanas y post-menopaúsicas con edades comprendidas entre los 60 y los 75 años, con placebo (proteína de leche completa) y otro gupo similar con proteína de soja durante 12 meses.

Los resultados no reflejaban diferencias en los parámetros estudiados de las pacientes: función cognitiva, densidad mineral ósea y perfil lipídico.

Cada vez se consume más soja en el mundo occidental atribuyéndole propiedades como la reducción de cáncer de mama a partir de estudios cuyos resultados no son significativos. Ahora se cuestiona la seguridad de estos preparados con suplementos de soja, que muchas veces se ingieren a altas dosis. Parecen no tener efectos hormonales sobre poblaciones infantiles pero si interacciones en mujeres en terapia de sustitución hormonal. Por lo tanto los fitoestrógenos deben considerarse contraindicados en mujeres con cáncer de mama.

Palabras claves:
  • SOJA
  • estrógenos
  • fitoestrógenos
  • menopausia

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.