Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Octubre de 2006 (85)

La gripe constituye un importante problema de salud pública de ámbito mundial, ya que se asocia a un notable incremento de la morbilidad y mortalidad. A lo largo del siglo XX ha causado tres pandemias globales. Además de estas pandemias, se producen numerosos brotes epidémicos anuales o estacionales durante los meses de otoño e invierno. La gripe estacional es una infección respiratoria aguda muy contagiosa, que suele cursar con sintomatología poco específica (fiebre, escalofríos, contracturas musculares, malestar general, mialgia, tos no productiva, etc). En ocasiones aparecen complicaciones, principalmente respiratorias. Puede ser de especial gravedad en personas mayores de 65 años, pacientes con enfermedades crónicas y en inmunodeprimidos. En la mayoría de los casos evoluciona favorablemente de forma autolimitada, siendo el tratamiento fundamentalmente sintomatológico (analgésicos-antipiréticos, antitusígenos, antihistamínicos y/o descongestinantes nasales). La vacunación constituye la medida de primera elección para la prevención de la enfermedad. Las contraindicaciones son escasas: hipersensibilidad a los componentes, y en particular a las proteínas de huevo. Los efectos adversos son también escasos, siendo los más frecuentes las reacciones en el lugar de inyección. Tras la aparición de algunos casos de gripe humana de origen aviar, la utilización de agentes antivirales para la prevención y tratamiento de la gripe ha adquirido una especial relevancia. Se clasifican en dos grupos, según su mecanismo de acción: -Aminas cíclicas (adamantinas) o inhibidores de la proteína M2: amantadina y rimantadina (no comercializado en España). Bloquean la decapsidación del virus en el interior de la célula infectada. Sólo son activas frente al virus tipo A y no previenen la aparición de la infección. Su uso se ha asociado a importantes efectos adversos y presentan un elevado potencial de desarrollo de cepas resistentes. -Inhibidores de la neuraminidasa: zanamivir y oseltamivir (no comercializado en España). Bloquean la replicación viral e inhiben la liberación de los nuevos viriones de las células infectadas. Son activas frente a los virus A y B. Su uso se ha asociado a una menor probabilidad de desarrollar resistencias y presentan un perfil de seguridad más favorable que el de las adamantinas. El Ministerio de Sanidad y Consumo de España, recomienda limitar a casos muy seleccionados el tratamiento con los agentes antivirales, dada su toxicidad y el riesgo de desarrollo de resistencia intrínseca y cruzada. La utilización de los agentes antivirales no debería sustituir en ningún caso a la vacunación frente a la gripe, siendo ésta la medida preventiva de primera elección. La administración de agentes antivirales en las primeras 48 horas tras la aparición de los síntomas podría acortar la duración de la infección (1-2 días), sin embargo aún hay cuestiones sobre su uso por aclarar, lo que limitaría su utilidad.
Palabras claves:
  • Gripe
  • Antivirales
  • Rimantadina
  • Adamantinas
  • Amantadina
  • Oseltamivir
  • Zanamivir
  • Inhibidores de la neuraminidas

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.