Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 2007 (88)

El impétigo es una infección bacteriana y superficial de la piel, altamente contagiosa y que afecta sobretodo a niños. Puede presentarse en forma de impétigo contagioso o impétigo estafilocócico o ampolloso. El impétigo contagioso se presenta en forma de vesículas intraepidérmicas, que se rompen rápidamente y dan lugar a la formación de unas costras amarillo-marronosas muy características que permiten el diagnóstico. Normalmente se localizan en la cara, alrededor de la nariz, pero pueden diseminarse a todo el cuerpo. Se produce está infección tras la alteración de la piel, es decir, por sobreinfección de una herida previa, por ejemplo, tras una picadura de un insecto y rascado de la misma, ruptura de las vesículas de un herpes... El impétigo bulloso se presenta en forma de vesículas de mayor tamaño que al romperse, dejan la dermis al descubierto. Está producido por Staphyloccus aureus productor de toxina epidermolíticas. Es mucho menos común y afecta sobretodo a niños menores de 5 años y neonatos. La base del tratamiento es curar las lesiones existentes y evitar que se extienda. Para ello, aunque en 2-3 semanas puede remitir espontáneamente, se suele usar antibióticos tópicos. Se recomienda el uso de ácido fusídico durante 7 días y, ante la sospecha de MRSA (Staphyloccus aureus resistente a meticilina) se debe usar mupirocina. El uso de antibióticos orales no aporta mayores beneficios. Muy importante es la higiene de las manos tras el contacto con estas heridas, por su alto potencial contagioso.
Palabras claves:
  • Impétigo
  • Staphyloccus aureus
  • ácido fusídico
  • mupirocina

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.