Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Diciembre de 2007 (98)

Los pacientes que presentan intolerancia a la glucosa, tienen un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Por ello se han desarrollado numerosos ensayos clínicos estudiando el efecto de diferentes intervenciones (farmacológicas o higiénico-dietéticas) en la prevención de esta enfermedad. En este sentido se ha visto que algunas intervenciones farmacológicas (como troglitazona y metformina) no mantienen su efecto beneficioso una vez el tratamiento ha sido suspendido, o producen efectos adversos que pueden ser importantes si la intervención ha de prolongarse de por vida. La clave para una intervención farmacológica adecuada podría estar en el conocimiento de las características metabólicas de los distintos pacientes pre-diabéticos: entre los que presentan hiperglucemia post-pandrial (IGT) y los que presentan hiperglucemia en ayunas tras la administración de una carga de glucosa (IFG). Los estudios muestran que el sitio de resistencia a la insulina varía entre los dos déficits. Mientras que los pacientes con IGT presentan marcada resistencia a insulina a nivel muscular con moderada resistencia hepática, los pacientes con IFG presentan resistencia hepática severa con sensibilidad muscular normal. Por lo tanto, los pacientes con IFG podrían beneficiarse de fármacos como metformina , mientras que los pacientes con IGT es probable que respondan mejor a fármacos que disminuyen la resistencia muscular a insulina como las tiazolidinadionas (rosiglitazona).
Palabras claves:
  • Diabetes tipo 2
  • Troglitazona
  • Metformina
  • IGT
  • IFG
  • Rosiglitazona

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.