Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Noviembre de 2009 (119)

El Síndrome del intestino irritable (SII), se diagnostica cuando existe dolor o molestia abdominal recurrente que debe estar presente al menos tres meses y asociarse a dos o más de los siguientes criterios: 1. Mejora con la defecación. 2. El comienzo se asocia con un cambio en la frecuencia de las deposiciones. 3. El comienzo se asocia con un cambio en la consistencia de las deposiciones. En lo referente a los requerimientos de duración de las molestias deben cumplirse durante los últimos tres meses y los síntomas deben haber comenzado un mínimo de seis meses antes del diagnóstico. Además se recomienda una evaluación global, agregando los siguientes exámenes de laboratorio: 1. Hemograma completo con velocidad de sedimentación globular. 2. Determinación de la hormona tirostimulante. 3. Muestras fecales para detección de parásitos. 4. Sigmoidoscopia flexible (enema de bario o colonoscopia en pacientes mayores de 50 años) Se consideran signos de alarma en el SII: 1. Historia clínica: pérdida de peso, síntomas nocturnos, historia familiar de cáncer o enfermedad inflamatoria intestinal. 2. Laboratorio: hemoglobina baja, aumento de los leucocitos, aumento de la velocidad de sedimentación. 3. Hallazgos físicos: anormalidad en el examen, fiebre y sangre oculta en las deposiciones. El diagnóstico diferencial se establece con los siguientes cuadros patológicos: mala absorción, intolerancia a alimentos, infecciones entéricas, enfermedad inflamatoria intestinal y trastornos psiquiátricos.
Palabras claves:
  • Diagnostico SII
  • Colonoscopia
  • Sigmoidoscopia

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.