Sesión Bibliográfica Semanal. 10 de Diciembre de 2010 (152)

Cada vez resulta más frecuente que los pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas reciban tratamiento con medicamentos que no tienen relación con el problema que motiva la cirugía. Los riesgos asociados a mantener o suspender la medicación que recibe un paciente sometido a intervenciones quirúrgicas no dependen exclusivamente de los fármacos en cuestión, sino de la gravedad de la patología y del grado de control alcanzado con el tratamiento, así como de la presencia de otras enfermedades, del procedimiento quirúrgico y de la técnica anestésica empleada. El tratamiento con la mayor parte de las medicaciones crónicas no relacionadas con la cirugía puede continuarse durante el período perioperatorio sin suponer ningún riesgo adicional para el paciente. En algunos casos, el beneficio de suspender el tratamiento supera el riesgo de continuarlo como ocurriría con los anticoagulantes orales, los IMAO; o bien, los antidiabéticos orales del grupo de las biguanidas en pacientes con insuficiencia renal. Asimismo, las plantas medicinales y suplementos nutricionales, cuyo uso se ha hecho muy popular, deberían suprimirse antes de la cirugía al ser sus efectos perjudiciales o desconocidos. Para algunos fármacos, el riesgo sigue siendo incierto, lo cual conduce a decisiones individuales, valorando en cada paciente el beneficio-riesgo de continuar o suprimir la medicación. La rapidez con que se comercializan nuevos fármacos agrava en parte esta situación, al desconocerse las consecuencias derivadas de la suspensión brusca de los mismos.
Palabras claves:
  • Perioperatorio
  • Medicación crónica
  • Intervención quirúrgica

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.