Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1993 (4)

Los tratamientos de fondo clásicos de la poliartritis reumatoidea para usar en primer lugar son las sales de oro ( RIDAURA° ), penicilamina ( CUPRIPEN° ) y sulfasalazina (SALAZOPYRINA°). No obstante, su acción a largo plazo sobre la evolución de la enfermedad está en controversia y su tolerancia es mediocre. La hipótesis según la cual la poliartritis reumatoidea podría ser una enfermedad autoinmune ha estimulado la evaluación de los inmunosupresores ( azatioprina = IMUREL° , metotrexato y ciclosporina) para las formas resistentes de dicha afección. Dos ensayos a doble ciego de 6 meses de duración (134 pacientes) han demostrado que la ciclosporina a pequeñas dosis (2,5 a 5 mg/kg/d) es de una eficacia comparable a la de la penicilamina o de la azatioprina sobre el dolor, el desentumecimiento matinal y la calidad de vida del paciente. No se dispone de ningún estudio comparativo con el metotrexato. Pero el empleo de la ciclosporina a largo plazo está limitado por su toxicidad renal , su efecto hipertensivo y la sospecha de un eventual efecto cancerígeno. Con los conocimientos actuales la ciclosporina sólo puede considerarse como un tratamiento de última instancia para formas severas de poliartritis reumatoidea en caso de fracaso o contraindicaciones de otros tratamientos.
Palabras claves:
  • DOSIS
  • ALTERNATIVAS
  • ARTRITIS
  • INDICACIONES
  • EFICACIA
  • EFECTOS-ADVERSOS
  • HIPERTENSION

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.