Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1993 (4)

Medir la presión arterial de un niño resulta difícil e inseguro. Se pueden limitar las causas de error respetando las siguientes normas: el niño debe estar acostado por lo menos 5 minutos antes de la medida (sin llorar), el brazal ha de cubrir los 2/3 de la altura de su brazo y el cojín neumático debe envolverlo por completo (un brazal demasiado pequeño aumenta los resultados). Los valores obtenidos se tienen que comparar con curvas de referencia establecidas en función de la talla y de la edad. A título indicativo, una presión arterial inferior a 120/70 mmHg antes de los 10 años e inferior a 130/80 mmHg después de los 10 años debe considerarse normal. Generalmente en el niño la hipertensión es secundaria a una afección orgánica: nefropatía (70% de los casos), coartación aórtica (15%), anomalía renovascular (10%), transtornos endocrinos, cáncer. En los niños menores de 10 años la hipertensión arterial esencial (sin causa orgánica aparente) es infrecuente y no está demostrado que sea precursora de una hipertensión en edad adulta. Con los conocimientos actuales, parece razonable afirmar que dicha hipertensión no merece ningún tratamiento especial, aparte de las recomendaciones higiénico-dietéticas (evitar los regímenes hipersodados, corregir la obesidad).
Palabras claves:
  • TRATAMIENTO
  • DIETA
  • DIETA
  • CONSEJOS
  • CAUSAS
  • OBESIDAD
  • EDAD
  • DIAGNOSTICO

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.