Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1997 (8)

Entre las pruebas que han mostrado su utilidad para el diagnóstico de la tuberculosis se encuentra la prueba de la tuberculina o intradermoreacción de Mantoux. El único diagnostico de certeza que se acepta hoy en día es la presencia de cultivo positivo de M. tuberculosis. Para realizar la intradermoreacción de Mantoux se inyectan 0.1 mL de tuberculina de 2 unidades en la cara anterior del antebrazo. A las 48-72 horas se miden los mm de la induración producida. Si la induración es mayor de 5 mm se considera positiva. En el caso de los vacunados si es de 5-14 mm se considerara de origen vacunal, y se atribuye a la infección sólo si es mayor de 15 mm. Por esta influencia de la vacuna, es preciso conocer siempre dicho antecedente para una interpretación correcta de la prueba de la tuberculina El resultado negativo de la prueba de Mantoux puede deberse no sólo a la ausencia de sensibilidad tuberculínica, sino al debilitamiento por el paso del tiempo o a anergia, es decir, por falta de respuesta inmune a la infección tuberculínica. Esta anergia se puede deber a infecciones, vacunación con virus vivos, insuficiencia renal crónica, desnutrición importante, enfermedades del tejido linfático, corticoterapia y otros tratamientos inmunosupresores, estrés, cirugía, quemados, enfermedad mental, etc. Dado que en España la infección por micobacterias atípicas presenta una baja prevalencia, la respuesta positiva a la prueba de Mantoux se considera debida a infección tuberculosa natural, o a la vacunación.
Palabras claves:
  • MONITORIZACIÓN
  • DIAGNÓSTICO

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.