Sesionbes Bibliográficas. 14 de Marzo de 2016 (425)

Existe evidencia de que la exposición alimentaria en la infancia puede influir en el riesgo de enfermedades mediadas por el sistema inmune, tales como enfermedades alérgicas y autoinmunes. La prevalencia de estas enfermedades parece mostrar una tendencia al alza y constituyen las principales causas de las enfermedades crónicas en las personas más jóvenes.

La preocupación de que una exposición temprana a las proteínas de leche de vaca podría desencadenar la aparición de este tipo de enfermedades, ha supuesto que las directrices actuales de alimentación infantil en Europa, América del Norte y Australia recomienden el uso de una fórmula hidrolizada para lactantes en los primeros 4-6 meses de vida en lugar de la fórmula estándar a base de leche de vaca con sus proteínas nativas.

Enmarcada en una serie de revisiones sistemáticas encargadas por la 'Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido' que deben servir para establecer las directrices sobre alimentación infantil en este país, una revisión sistemática y meta-análisis tuvo como objetivo analizar los trabajos de investigación relacionados publicados desde 1946 hasta 2015 y determinar si, en base a la evidencia disponible, la alimentación de los lactantes con fórmula hidrolizada reduce el riesgo de enfermedad alérgica o autoinmune.

Los investigadores rastrearon los principales repositorios de estudios y revisiones científicas (Medline, Embase, Web of Science, CENTRAL y LILACS) en busca de ensayos prospectivos de intervención que compararan fórmulas con leche de vaca hidrolizada con otra fórmula hidrolizada, leche materna humana, o formula estándar con leche de vaca, e informaron sobre la presencia de enfermedades alérgicas o autoinmunes o situaciones de sensibilización alérgica. Finalmente se consideraron elegibles 37 trabajos, que incluían a más 19.000 participantes, y sólo se tuvieron en cuenta los resultados relativos a las enfermedades con una prevalencia de al menos uno de cada 1.000 niños/adolescentes o adultos jóvenes (edad <40), sin las enfermedades más raras. Así, los resultados atópicos incluidos fueron asma, eccema, rinitis y/o conjuntivitis alérgica, alergia a los alimentos, sensibilización alérgica; y los resultados autoinmunes tenidos en consideración fueron diabetes mellitus tipo 1, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad tiroidea autoinmune, artritis reumatoide juvenil, vitíligo y psoriasis. También se analizó el riesgo de sesgo de los distintos trabajos utilizando una versión modificada de la herramienta de evaluación riesgo de sesgo de la Colaboración Cochrane, en la que se introdujo una evaluación de conflicto de intereses.

No se encontraron pruebas consistentes para apoyar un papel protector de la fórmula parcial o completamente hidrolizada, por lo que autores sugieren que las recomendaciones actuales de utilizar una fórmula hidrolizada en lugar de la fórmula de leche de vaca estándar para prevenir alergias en niños con alto riesgo deben ser revisadas. Por otro lado, sí se encontraron pruebas de sesgo de publicación, sesgos metodológicos, y conflictos de interés a favor de la formula hidrolizada en los estudios que informaron sobre resultados de alérgias. En su opinión cualquier ensayo futuro en la fórmula hidrolizada debe ser registrado de forma prospectiva, financiado de forma independiente, e incluir una supervisión adecuada para asegurar que no tenga un impacto negativo sobre la lactancia materna entre los participantes del estudio.

Palabras claves:
  • lactancia
  • leche de formula hidrolizada
  • alergia
  • enfermedad autoinmune

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.