Sesión Bibliográfica Semanal. 09 de Enero de 2019 (565)

El tratamiento de reemplazo de nicotina (TRN) es un tipo de medicación ampliamente utilizada para dejar de fumar, pero su eficacia es modesta. En las personas que quieren dejar de fumar se cree que un periodo de "precarga" con parches de nicotina antes de la fecha establecida para el abandono definitivo, puede ayudar a debilitar el vínculo condicionado entre el comportamiento y la recompensa que produce el hecho de fumar. Además, si los niveles de nicotina de la precarga son lo suficientemente altos, la ingesta adicional de nicotina en forma de cigarrillos debería causar náuseas y volverse aversiva.

Cuando el TRN como medida de soporte para dejar de fumar fue evaluado por primera vez en la década de 1970, se usaron dosis bajas de nicotina debido a preocupaciones sobre su toxicidad y capacidad adictiva. Más tarde apareció evidencia de que la nicotina por sí sola, fuera de los productos de tabaco, tiene un potencial adictivo limitado y que las dosis más altas son seguras y bien toleradas. A pesar de esto, los medicamentos para dejar de fumar han mantenido niveles bajos de nicotina en sus productos.

Los fumadores, en su día a día, determinan sus niveles de nicotina en función del los cigarrillos que consumen. Pero cuando intentan dejar de fumar utilizando TRN, sus niveles exposición a la nicotina vienen determinados por la dosis recomendada del tratamiento. Estos niveles pueden ser demasiado bajos para algunas personas, lo que aumenta la probabilidad de que vuelvan a fumar. Este hecho posible se ve respaldado por la observación reciente de que una de las razones por las que los cigarrillos electrónicos son mucho más populares y potencialmente más efectivos que otros TRN es que los fumadores pueden ajustar su consumo de nicotina según sus necesidades.

Una pequeña investigación dirigida desde la Universidad Queen Mary de Londres se preguntó si la TRN podría ser más eficaz para ayudar a dejar de fumar si se pudieran tolerar dosis más altas de nicotina. Así los investigadores examinaron la evolución de 50 fumadores dispuestos a abandonar el consumo de tabaco, siguiendo el enfoque combinado de un periodo de precarga de nicotina antes de la fecha señalada para dejar de fumar pero ajustando los niveles de nicotina en base a la retroalimentación del paciente.

Los participantes comenzaron con un parche diario de nicotina de 21mg (dosis estándar recomendada) cuatro semanas antes de su fecha de abandono. La dosis se aumentó semanalmente con un nuevo parche adicional de 21mg, a menos que los participantes informaran efectos adversos o no desearan aumentar la dosis, hasta un máximo de cuatro parches que totalizan una dosis máxima de 84mg/día. La dosis se fue reduciendo en 21 mg/día cada semana desde la semana siguiente a la fecha de abandono señalada, hasta volver a la dosis estándar (21mg/día) cuatro semanas después. Durante el periodo previo al abandono se aconsejó a los participantes que continuaran fumando según sus deseos, y se les ofrecieron también terapias orales de reemplazo de nicotina adicionales en forma de goma de mascar.

El equipo encontró que de los 50 participantes, el 90% progresó a, por lo menos, tres parches, mientras que el 72% progresó hasta los cuatro parches; el 82% de los participantes logró cuatro semanas de abstinencia validada sin fumar y no experimentó un aumento significativo en los síntomas de abstinencia, incluidos los deseos de fumar; el consumo de cigarrillos, la ingesta de humo y el placer de fumar disminuyeron significativamente durante el período anterior al abandono y la intervención se calificó como útil y fácil de cumplir; durante el período previo al abandono, el número de cigarrillos fumados por día se redujo significativamente de 20/día al inicio a 6/día antes de la fecha de abandono.

El número de efectos adversos aumentó a medida que aumentó la dosis del parche. Los más comunes fueron las náuseas, seguidas de vómitos, pero fueron principalmente leves y bien toleradas. Dos participantes autocalificaron sus efectos adversos como "graves", ambos a la dosis de 63mg. Uno informó dolores de cabeza, náuseas y sensación de desmayo; el otro, náuseas y visión borrosa. Ambos redujeron su dosis a 42mg/día. Solo el 6% de los participantes abandonaron el tratamiento y ninguno lo hizo debido a los efectos secundarios del parche.

Los autores concluyen que los fumadores son perfectamente capaces de determinar qué dosis de nicotina encuentran útiles, sin riesgo de una sobredosis peligrosa porque la nicotina incluye una válvula de seguridad eficaz en forma de náuseas. El siguiente paso que se plantean en su estudio es llevar a cabo un ensayo aleatorio más extenso para verificar que el aumento de la dosis, y especialmente su uso antes de dejar de fumar, aumente la eficacia del tratamiento.

Palabras claves:
  • tabaquismo dejar de fumar
  • terapia de reemplazo de nicotina
  • parches de nicotina
  • TRN

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.