Sesión Bibliográfica Semanal. 09 de Enero de 2019 (565)

La hipertensión arterial, y sus secuelas sobre los órganos, muestra características de enfermedad inflamatoria mediada por células T. Recientemente se ha demostrado que los tratamientos antiinflamatorios experimentales mejoran el daño hipertensivo a nivel de órganos, y más concretamente el estudio CANTOS demostró que la terapia antiinflamatoria dirigida a la interleucina-1β reduce el riesgo cardiovascular.

Por otro lado, se sabe que el microbioma intestinal desempeña un papel fundamental en la homeostasis inmune y la salud cardiovascular. Por ejemplo, las bacterias beneficiosas presentes en nuestro intestino son capaces de producir diferentes tipos de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), incluyendo el propionato, a partir de la fibra alimentaria que consumimos, con efectos positivos sobre la homeostasis inmunológica.

Un equipo de investigación del Centro de Investigación Experimental y Clínica, dependiente de la Universidad de Berlín, investigó los efectos del AGCC propionato en ratones con daño cardiovascular hipertensivo. Los autores del trabajo vieron como los animales que recibieron propionato atenuaron significativamente la hipertrofia cardíaca, la fibrosis, la disfunción vascular y la hipertensión. Estos resultados fueron validados utilizando un segundo modelo de ratón de laboratorio distinto con los mismos resultados. Adicionalmente, en uno de los modelos animales, la susceptibilidad a arritmias ventriculares cardíacas también se redujo significativamente y el área de la lesión aterosclerótica aórtica disminuyó significativamente. Por otro lado, el tratamiento con propionato también mitigó la inflamación sistémica.

La investigación pudo demostrar que estos efectos beneficiosos actuaban vía sistema inmunitario, concretamente disminuyendo la actividad de un tipo determinado de células T, las células T reguladoras, que participan en los procesos inflamatorios y contribuyen a la presión arterial alta. Cuando los investigadores utilizaron animales en los que este subtipo de células T estaba desactivado, los afectos beneficiosos del propionato desaparecieron.

Estos resultados enfatizan el papel inmuno-modulador de los AGCC y su importancia para la salud cardiovascular. Los datos obtenidos sugieren que las modificaciones en el estilo de vida que conducen a una producción aumentada de AGCC, como por ejemplo una mayor ingesta de fibra, podrían ser una estrategia no farmacológica beneficiosa preventiva para pacientes con enfermedad cardiovascular hipertensiva. Además

se identifica el consumo de propionato como opción de tratamiento prometedora, especialmente para los pacientes que tienen niveles bajos de este ácido graso lo que podría abrir nuevas vías en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

El propionato aún tiene que demostrar su validez en la práctica clínica diaria y el equipo de investigación ha iniciado ya un ensayo de validación de estos datos en humanos, pero si los resultados se confirman existe la ventaja añadida de que el propionato es fácil y barato de producir y es una substancia segura para el consumo humano que se ha utilizado durante largo tiempo como aditivo alimentario conservante.

Palabras claves:
  • enfermedad cardiovascular
  • hipertensión
  • ácidos grasos de cadena corta
  • propionato

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.