Sesionbes Bibliográficas. 01 de Enero de 1996 (7)

La eficacia del litio está claramente probada para las indicaciones siguientes: - PREVENCION DE LAS RECAIDAS DE LOS TRASTORNOS TIMICOS BIPOLARES: una media del 65% de pacientes bipolares responden favorablemente al tratamiento con litio (reducción de la gravedad y frecuencia de los accesos) pero sólo un 20% pueden esperar una remisión total - TRATAMIENTO DEL ACCESO MANIACO: en caso de acceso leve, el litio es tan eficaz como los neurolépticos (disminución de los síntomas en 6-10 días). En cambio, en casos más graves (síntomas delirantes y/o con alucinaciones), es preferible utilizar neurolépticos porque actúan más rápidamente. - PREVENCION DE LA DEPRESION UNIPOLAR RECURRENTE (= más de un episodio grave en 5 años): el litio puede ser un tratamiento apropiado para esta indicación al igual que los antidepresivos tricíclicos , pero si el paciente hubiera mejorado anteriormente con un tricíclico, parece prudente proseguir con dicho tratamiento a título preventivo antes que introducir el litio. El litio también ha demostrado ejercer un efecto positivo en algunos casos de depresión resistente (añadido al tratamiento antidepresivo), de agresividad y de esquizofrenia acompañada de trastornos del humor, pero no está demostrada con claridad su eficacia para dichas indicaciones. MODALIDADES DE TRATAMIENTO Para la mayoría de los pacientes, una litemia comprendida entre 0,5 y 0,9 mEq/l puede combatirse con un tratamiento clínicamente eficaz y unos efectos adversos reducidos al mínimo. Se recomienda un margen terapéutico más bajo para personas de edad avanzada (0,3 a 0,6 mEq/l). El tratamiento ha de comenzarse a pequeñas dosis (¸10-20 mEq/día de Li) y después aumentarlo progresivamente (por etapas de unos 5 mEq) en función del grado de litemia. Al principio la determinación de niveles se ha de efectuar 2 veces/semana. Cuando se normaliza el nivel de litemia, el ritmo de vigilancia puede espaciarse (ej. 1 vez/semana el primer mes, luego, 1 vez al mes durante el primer trimestre, luego cada 2-6 meses). También se recomienda controlar la creatininemia (control de la función renal) cada 6 meses y anualmente la TSH (control de la función tiroidea). Dado que el litio tiene un efecto progresivo, la duración más o menos prolongada del tratamiento (2-3 años) debe adaptarse a cada paciente. Si no se constata mejoría alguna transcurrido este plazo, está justificado suspender el tratamiento (la carbamazepina puede ser una alternativa). Si el tratamiento es eficaz, debe mantenerse mientras se tolere bien. La suspensión del mismo comporta un alto riesgo de recidivas (acceso maníaco dentro de los 12 meses en 54% de los pacientes).
Palabras claves:
  • TRATAMIENTO
  • EFICACIA
  • ALTERNATIVAS
  • MONITORIZACION
  • NIVELES
  • RIESGOS

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.