La vitamina D es un precursor esencial para el desarrollo y crecimiento óseo de los niños, para el mantenimiento del esqueleto en los adultos y para la prevención de osteoporosis y fracturas en ancianos.
La ingesta diaria recomendada de vitamina D es de 200 UI entre los 10 y 50 años, 400 UI de los 51 a los 70 años y 600 UI para los mayores de 71 años. La cantidad recomendada ha aumentado en los últimos años e incluso se especula que estas cantidades pueden no ser suficientes.
Se necesita vitamina D para mantener la absorción de calcio y la integridad del esqueleto.
Obtenemos la vitamina D a través del sol y de los alimentos (sobretodo los enriquecidos, como leche, fórmulas infantiles y cereales).
El déficit de vitamina D se asocia a alteraciones fisiológicas, fisiopatológicas y clínicas, incrementa el desgaste óseo, la secreción de hormona paratiroidea, puede presentarse osteoporosis y osteomalacia y se eleva el riesgo de fracturas óseas. Estas alteraciones pueden paliarse con suplementos de vitamina D (y calcio), especialmente en personas mayores.
Palabras claves:
- ANCIANOS
- DOSIS
- NIÑOS
- DESARROLLO
- DIETA
- CRECIMIENTO
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.