Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1997 (8)

El tratamiento de la esclerosis múltiple crónica progresiva se basa en una inmunosupresión inespecífica y su beneficio es sólo moderado. Las alternativas terapéuticas de que disponemos son: Metotrexato: administrado por vía oral a dosis bajas (7.5 mg/semana) produce un enlentecimiento de la progresión de la enfermedad. Los beneficios clínicos son moderados y la toxicidad mínima. Ciclofosfamida: puede ser adecuado en aquellos pacientes con progresión rápida que no responden a terapias menos tóxicas como el metotrexato. La ciclofosfamida produce alopecia, náuseas, vómitos, cistitis hemorrágica, leucopenia, miocarditis, infertilidad y fibrosis pulmonar. Ciclosporina: aunque retarda la progresión de la enfermedad, sus efectos adversos son muy frecuentes. Produce hipertensión y nefrotoxicidad en un porcentaje muy elevado de pacientes. Ver ficha: Esclerosis múltiple. Tratamiento de las recaídas
Palabras claves:
  • INMUNOSUPRESORES
  • TOXICIDAD
  • CICLOFOSFAMIDA
  • CICLOSPORINA
  • DOSIS
  • METOTREXATO

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.