Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1998 (9)

El asma bronquial se define como un trastorno inflamatorio crónico de las vías respiratorias, que implica una hiperreactividad bronquial. Presenta una sintomatología muy variada, aunque con tres características esenciales: es de carácter crónico, de naturaleza inflamatoria y en la que están implicadas básicamente dos tipos celulares, los mastocitos y los eosinófilos. El asma produce, en personas susceptibles, síntomas generalmente asociados con una obstrucción del flujo respiratorio. Tal obstrucción es variable y reversible, de forma espontánea o en respuesta a un tratamiento, y provoca una hiperreactividad de las vías respiratorias a una amplia variedad de estímulos. La sintomatología del asma difiere mucho de un paciente a otro. La mayoría de los pacientes presentan tos ligera y sibilancia, con exacerbaciones esporádicas tras la exposición a ciertos estímulos. Entre éstos, cabe citar a alergenos, infecciones virales respiratorias, aire frío, irritantes químicos o factores psicológicos ligados a manifestaciones respiratorias intensas. Un episodio, crisis o ataque asmático puede durar desde unos pocos minutos a varios días y cursa normalmente con dispnea, taquipnea y sibilancias. Al ir empeorando, aparece la cianosis pudiendo aparecer estados de confusión o letargo, lo que indica insuficiencia respiratoria progresiva y narcosis, debida a la acumulación de dióxido de carbono en la sangre. Actualmente, la mayoría de las formas de asma no son curables, pero pueden ser tratadas con un elevado grado de éxito. El tratamiento se dirige hacia el proceso inflamatorio subyacente, sin olvidar los síntomas asociados.
Palabras claves:
  • CLíNICA
  • INFLAMACIóN

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.