Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1998 (9)

La metformina, un antidiabético oral de la familia de las biguanidas, actúa por un mecanismo distinto a las sulfamidas. No estimula la secreción de insulina pancreática pero aumenta la utilización periférica de glucosa mejorando la sensibilidad a la insulina. Así se consigue un mejor uso de la glucosa y un descenso de la insulinorresistencia. La acción terapéutica empieza después de la primera toma y alcanza el máximo al cabo de 7 días. Son necesarias 5 semividas para conseguir el estado de equilibrio. Por ello, cualquier aumento de la posología se ha de probar durante 1 semana. Los comprimidos se han de ingerir con las comidas para evitar trastornos digestivos. Al iniciar el tratamiento, con una posología de 1 comprimido diario, es preferible tomarlo con el desayuno. La metformina comporta poco riesgo de hipoglucemia, pero este riesgo aumenta con la toma simultánea de sulfamidas hipoglucemiantes (sulfonilureas), insulina o alcohol. Por otra parte, otros medicamentos como los IMAO, los salicilatos, los esteroides anabolizantes, los beta-bloqueantes o los IECA tienen propiedades hipoglucemiantes. Por esta razón el farmacéutico debe vigilar especialmente la prescripción concomitante de dichos medicamentos a los pacientes que tomen metformina. La metformina conlleva un pequeño riesgo de acidosis láctica pero este efecto adverso resulta mortal en el 50% de los casos. Los principales factores que predisponen a dicho riesgo son: - insuficiencia renal: aunque sea moderada, es una contraindicación para el tratamiento, ya que la excreción de la metformina se hace principalmente por vía renal por lo que existe riesgo de acumulación - fiebre, diarrea o vómitos pueden dar lugar a una deshidratación y alterar la función renal. Las mismas precauciones son necesarias en presencia de una infección urinaria, de una neumopatía o de una septicemia. - la prescripción concomitante de diuréticos, de antiinflamatorios no esteroideos o de IECA aumenta el riesgo de insuficiencia renal, sobre todo en personas deshidratadas. Se ha de instruir a los pacientes que tomen metformina sobre los síntomas premonitorios de la acidosis láctica: trastornos digestivos, calambres musculares, dolores abdominales y/o torácicos, paresias musculares, astenia, oliguria. La determinación de creatinina (3/4 veces al año en pacientes de edad avanzada) y de las enzimas hepáticas constituye un elemento esencial para prevenir la acidosis. Si se toman diuréticos, AINE o IECA, el farmacéutico ha de recordar al paciente que es importante beber y saber reconocer los signos de acidosis.
Palabras claves:
  • DOSIS
  • ANTIDIABETICOS
  • MONITORIZACIóN
  • INTERACCIONES
  • ADMINISTRACIóN
  • SINTOMAS
  • DIABETES
  • CONTRAINDICACIONES
  • PRECAUCIONES

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.