El insomnio es un problema importante y de elevada prevalencia en la población de edad avanzada. Su tratamiento se basa tanto en medidas farmacológicas como en terapias de conducta, ambos sistemas poseen ventajas e inconvenientes.
Los trastornos del sueño en el anciano se asocian a un empeoramiento del estado de salud, de la calidad de vida y a complicaciones como depresión, angina, limitación de las actividades diarias y dependencia de sedantes.
Los tratamientos farmacológicos con benzodiazepinas han demostrado ser efectivos en tratamientos cortos (3-8 semanas), pero la terapia educacional, sola o asociada a farmacoterapia mantiene la efectividad durante 2 años (después de 8 semanas de tratamiento).
La terapia de conducta se basa en:
- Restricción del tiempo de estancia en la cama, sólo durante el tiempo en que se tiene sueño. Se va incrementando gradualmente (15-20 minutos) cuando se consigue una eficiencia del sueño superior al 85%, o se disminuye el tiempo de permanencia en la cama si la eficiencia del sueño es inferior al 80%.
- Control de los estímulos: ayudar al paciente a reasociar la habitación-cama y el sueño de manera positiva, no a frustración y ansiedad. Para ello se recomienda: ir a la cama sólo cuando se tiene sueño, no para ver la TV, leer.., no mantenerse en la cama si no se puede dormir, en este caso es aconsejable levantarse e ir a otra habitación durante 15-20 min.
- Levantarse cada mañana a la misma hora, independientemente de las horas que se ha dormido.
- Restricción de dietas excitantes, cafeína, alcohol, etc.
Palabras claves:
- GERIATRIA
- RECOMENDACIONES
- HIGIENE
- CONSEJOS
- COMPORTAMIENTO
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.