El diagnóstico del síndrome de Cushing requiere la combinación de varias pruebas. La medida de cortisol libre en orina está muy extendida, pero posee poca sensibilidad. El test de supresión con dosis bajas de dexametasona posee una sensibilidad elevada (95% con 1 mg- la noche previa, 93% con 2 mg- 48 horas antes) y es mucho más útil. La medición del cortisol plasmático posee una sensibilidad superior (97-100%, a las 48h) que la medición urinaria. Probablemente la prueba más específica sea la demostración de la pérdida del ritmo circadiano del cortisol, pero ésta requiere el ingreso hospitalario del paciente.
Tras la confirmación del síndrome de Cushing es básico detectar la presencia de corticotropina, ya que si el Cushing esta causado por un adenoma o carcinoma adrenal, la secreción de corticotropina está suprimida, por la excesiva secreción de cortisol. Sin embargo, los resultados del nivel de corticotropina pueden ser falsamente positivos.
El tratamiento del síndrome de Cushing también está controvertido, como su diagnóstico.
Existe un consenso general en que el tratamiento de primera elección es quirúrgico, consiguiéndose remisiones de hasta un 69%. Pueden aparecer recaídas en el 17% de los pacientes lo que obliga a un seguimiento largo y cuidadoso. Las investigaciones actuales van dirigidas hacia la terapia génica, para el Cushing de origen tumoral corticotrófico.
Palabras claves:
- SENSIBILIDAD
- PRUEBAS
- TEST
- EFICACIA
- CIRUGIA
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.