Los efectos adversos más frecuentes descritos para el hierro son las alteraciones gastrointestinales como dolor abdominal, náuseas, vómitos, estreñimiento y diarrea. Estas molestias gastrointestinales son proporcionales a la cantidad de hierro ionizado que se encuentra en el tubo digestivo y no dependen de la sal ingerida sino del hierro elemental administrado. Siempre se comenta que los preparados ferrosos son mejor tolerados que los férricos, esta tolerancia se debe a que contienen menor cantidad de hierro elemental.
Las alteraciones gastrointestinales hacen que el paciente incumpla el tratamiento y lo abandone. Para evitar el incumplimiento debe iniciarse el tratamiento con dosis de 100mg de hierro elemental e incrementar paulatinamente hasta alcanzar la dosis total diaria deseada.
La administración debe ser matutina, en ayunas, pero para reducir los efectos adversos se recomienda administrar con la comida u optar a preparados de liberación controlada o hierro parenteral. Si se administra con las comidas hay que tener en cuenta que la absorción de hierro será menor.
Es habitual que la ingesta de hierro produzca un oscurecimiento de las heces, no debe dejarse el tratamiento. Las formas de hierro líquidas pueden teñir los dientes por lo que se aconseja tomar diluidas con agua. Estas formas farmacéuticas líquidas son más utilizadas en niños, ancianos y pacientes con aclorhidia.
Palabras claves:
- RECOMENDACIONES
- INTOLERANCIA
- INCUMPLIMIENTO
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.