Cada vez son más los pacientes con cáncer que se someten a tratamientos especifícos. En estos tratamientos se incluye la cirugía, quimioterapia y radioterapia. Los efectos secundarios de estas alternativas terapéuticas continúan siendo una limitación para el tratamiento quimioterápico.
Los efectos adversos que presentan los pacientes tratados con quimioterapia, en general, son náuseas y vómitos, mucositis, alopecia, fiebre medicamentosa y mielosupresión.
Ahora nos centraremos en los pacientes tratados con quimioterapia que pueden presentar fiebre. La fiebre puede aparecer en las primeras 24-48 horas tras la administración de la quimioterapia, o bien, aparecer entre dos ciclos, a los 8-10 días de la administración del tratamiento.
La fiebre que aparece durante las primeras 24-48 horas suele tener un origen medicamentoso y está relacionado con el uso de determinados citostáticos como la bleomicina. La fiebre medicamentosa suele aparecer a las 6 horas de la administración del fármaco, se acompaña de escalofríos y dura unas 24 horas. Si se prolonga más o aparece algún tipo de focalidad, se debe descartar que no tenga origen infeccioso. La fiebre medicamentosa se trata con antipiréticos, paracetamol y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). En ocasiones es necesario recurrir al uso de corticoides.
La fiebre que aparece entre los ciclos quimioterápicos obliga a determinar si el paciente está leucopénico o no y como debe actuarse en consecuencia.
Palabras claves:
- CORTICOIDES
- AINEs
- LEUCOPENIA
- ANTIPIRETICOS
- ORIGEN
- QUIMIOTERAPIA
- PARACETAMOL
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.