Las sulfonilureas son hipoglicemiantes disponibles desde los años 50. Las sulfonilureas de segunda generación (glipizida, gliburide y glimepirida) son más potentes y más seguras que las de primera generación (clorpropamida, tolbutamida y tolazomida), pero básicamente su eficacia es similar.
Las sulfonilureas se unen a las células pancreáticas estimulando la secreción de insulina que está disminuida. Su utilización a largo plazo supone una pérdida de eficacia, posiblemente relacionada con la propia evolución de la diabetes.
Los efectos adversos relacionados son el uso de sulfonilureas son: incremento de peso, problemático en pacientes que ya suelen tener sobrepeso, e hipoglicemia, más frecuentemente en ancianos, con función renal deteriorada y con horarios irregulares de comidas.
La mayoría de sulfonilureas se metabolizan en el hígado y posteriormente se excretan por vía renal, ello implica que deben utilizarse con precaución tanto en pacientes con insuficiencia renal como con insuficiencia hepática.
Pueden utilizarse solas o en combinación con otros hipoglicemiantes (excepto secretagogos no-sulfonilureas: repaglinida, nateglinida ).
Las biguanidas son un grupo de hipoglicemiantes disponibles también desde hace varias décadas pero su asociación a acidosis láctica obligó la retirada del mercado de alguna de ellas como la fenformina. La metformina es una biguanida comercializada en los años 90, con un riesgo 100 veces inferior de producir acidosis láctica que la fenformina. Es un hipoglicemiante que no estimula la secreción de insulina, sino que parece que actúa reduciendo la producción de glucosa hepática. Su eficacia hipoglicemiante es similar a la de las sulfonilureas.
Los efectos adversos relacionados con el uso de metformina incluyen alteraciones gastrointestinales como dolor abdominal, náuseas y diarreas hasta en un 50% de los pacientes. Estos efectos adversos pueden minimizarse con los alimentos y un incremento gradual de dosis.
La metformina debe evitarse en aquellos pacientes con riesgo de acidosis láctica, como aquellos que sufren insuficiencia renal, también está contraindicada en caso de insuficiencia hepática, insuficiencia cardíaca congestiva, acidosis metabólica, deshidratación y alcoholismo.
Ver fichas: DIABETES MELLITUS TIPO 2: Inhibidores de la alfa-glicosidasa y tiazolidindionas. DIABETES MELLITUS TIPO 2: Tratamiento no farmacológico
Palabras claves:
- GLIPIZIDA
- EFICACIA
- RIESGOS
- METFORMINA
- COMPARACION
- CONTRAINDICACIONES
- EFECTOS-ADVERSOS
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.