Sesionbes Bibliográficas. 01 de Diciembre de 2003 (54)

La artritis reumatoide es un enfermedad sistémica, de carácter autoinmune y de etiología desconocida, que se puede presentar con evolución progresiva o con remisiones. Se caracteriza por la presencia de poliartritis crónica, simétrica y erosiva que cursa con dolor e inflamación de las articulaciones y rigidez matinal. También se pueden presentar manifestaciones extraarticulares. Suele evolucionar hacia deformidad y destrucción articular pudiendo resultar invalidante. Es por tanto, una enfermedad que se asocia a una elevada morbilidad y un alto grado de discapacidad funcional con limitación de la actividad diaria y laboral, perdida de calidad de vida y elevada mortalidad de los pacientes.

Presenta una distribución universal, con una prevalencia en torno al 1% y una incidencia de 0,5 casos anuales cada 1.000 habitantes, lo que en España se traduce en torno a 200.000 afectados y 20.000 nuevos casos al año. Se presenta con mayor frecuencia entre los 40-60 años y en el sexo femenino. Resulta ser la causa del 5% de las incapacidades laborales permanentes y representa un gasto sanitario que se estima en unos 400 millones de euros anuales. La artitritis reumatoide, hoy en día, carece de tratamiento curativo, por lo que el objetivo del tratamiento es la remisión de la enfermedad, o cuanto menos, prevenir o controlar el daño articular, la perdida de funcionalidad, el dolor y la inflamación. Debe ser individualizado, precoz (antes de 3 meses) y agresivo, lo que aumenta las posibilidades de remisión. Esto es debido a que el daño articular se produce mayoritariamente durante los primeros años de desarrollo de la enfermedad continuando posteriormente de forma progresiva e irreversible. Clásicamente, el tratamiento de la artritis reumatoide ha incluido fármacos para el tratamiento sintomatológico.

Más recientemente se han introducido los fármacos modificadores de la enfermedad y por último, recientemente se están ensayando los fármacos modificadores de la respuesta biológica. Hoy en día se aconseja iniciar el tratamiento con los fármacos modificadores de la enfermedad, combinados o no, según necesidad, con los incluidos en los otros dos grupos. Además de este tratamiento es muy importante un enfoque multidisciplinar, de modo que a la medicación hay que añadir medidas no farmacológicas, como información al paciente, rehabilitación funcional, terapia ocupacional, programas de ejercicio físico, ayuda psicológica y técnicas de fisioterapia u ortopedia.

Palabras claves:
  • ARTRITIS
  • ARTRITIS REUMATOIDE
  • AUTOINMUNE

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.