La administración de medicamentos se acompaña de la aparición de efectos beneficiosos e indeseables que no siempre son debidos al mecanismo farmacológico. Los primeros se conocen como efecto placebo, mientras que los segundos se denominan efecto nocebo. Este último es mucho menos conocido a pesar de que puede constituir una fuente importante de reacciones adversas que se atribuyen al tratamiento farmacológico. Los mecanismos que explican tanto el efecto nocebo como el efecto placebo no se conocen con exactitud, se sabe que el sistema nervioso central es el encargado de producirlos y que, en principio, todo ser humano es susceptible de expresarlos. En el ámbito psicológico, es importante la consideración de las expectativas, el aprendizaje y el condicionamiento clásico. Menos conocido es su sustrato neuroquímico, pero se han planteado las posibles interacciones entre opioides endógenos y colecistocinina. Es la práctica clínica, debe considerarse la presencia de efecto nocebo en los pacientes que presentan trastornos inespecíficos frecuentes asociados a la administración de medicamentos y que somatizan con facilidad. Su detección temprana puede contribuir a la prevención del efecto nocebo. Es aconsejable que se identifique a los pacientes que puedan presentar este efecto con más frecuencia, una explicación detallada sobre las razones por las que puede ocurrir ayuda a tranquilizar al paciente y hacer que el tratamiento sea más aceptable.
Palabras claves:
- Efecto nocebo
- Efecto placebo
- Reacciones adversas
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.