La disfagia es uno de los síndromes geriátricos menos conocidos, a pesar de su enorme impacto en la capacidad funcional, la salud y la calidad de vida de los ancianos que la padecen. Éstos presentan una dificultad o malestar para mover el bolo alimentario desde la boca al estómago. Desde un punto de vista anatómico puede deberse a disfunciones orofaríngeas o esofágicas, y desde un punto de vista fisiopatológico las causas pueden ser estructurales o funcionales. La disfagia en el anciano suele ser de etiología funcional, de localización orofaríngea y es extremadamente prevalente.
Entre las anormalidades estructurales más frecuentes se incluyen los tumores esofágicos y del área otorrinolaringológica (ORL), osteófitos cervicales y las estenosis esofágicas (frecuentemente postquirúrgicas). Por otro lado, la fisiopatología de la disfagia funcional del anciano se debe a tres grandes factores: a) el envejecimiento causa un deterioro poco conocido de la fisiología orofaríngea, b) la prevalencia de las enfermedades neurológicas y neurodegenerativas es muy elevada en los ancianos, y la disfagia es una manifestación frecuente de estas enfermedades, y c) las alteraciones de apertura del esfínter superior y el divertículo de Zenker, que son más prevalentes en pacientes ancianos.
Los pacientes con disfagia orofaríngea tienen riesgo de presentar dos grupos de complicaciones de gran trascendencia clínica: a) desnutrición y/o deshidratación y
b) aspiración traqueobronquial que puede ocasionar un pneumonía.
El objetivo del tratamiento de la disfagia orofaríngea en el anciano es el mantenimiento de la vía oral mientras sea posible mantener el estado nutricional y evitar las complicaciones respiratorias. Las estrategias de tratamiento de la disfagia orofaríngea se agrupan en cinco grandes grupos:
1. Estrategias posturales. Entre otras, la flexión anterior del cuello permite proteger la vía respiratoria y la flexión posterior del cuello facilita el drenaje faríngeo y mejora la velocidad de tránsito oral.
2. Cambios de volumen y viscosidad del bolo. Se trata de la estrategia terapéutica más fácilmente aplicable. Consiste en disminuir el volumen e incrementar la viscosidad del bolo alimentario. Se ha demostrado que la prevalencia de aspiraciones es máxima con líquidos y disminuye con bolos de viscosidad néctar y púding.
3. Estrategias de incremento sensorial oral. Por ejemplo, los sabores ácidos, como el de limón o la lima, o las sustancias frías (helado, hielo) desencadenan el mecanismo de la deglución.
4. Praxias neuromusculares.
5. Maniobras deglutorias específicas.
Palabras claves:
- Disfagia orofaríngea
- Ancianos
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.