Sesionbes Bibliográficas. 01 de Junio de 2006 (82)

La prevalencia del glaucoma aumenta a medida que avanza la edad. El glaucoma se trata, en primer lugar con la aplicación de un colirio a base de timolol; el timolol es un beta-bloqueante no selectivo. Los ejemplos de casos clínicos citados a continuación muestran que incluso una pequeña dosis aplicada localmente puede provocar efectos sistémicos graves. CASO 1: un hombre de 73 años es hospitalizado para exámenes porque ha perdido conocimiento. Padece glaucoma, diabetes e hizo ya un infarto de miocardio. En el electrocardiograma aparece una bradicardia sinusal, que se atribuye al empleo de gotas oculares a base de timolol. En lugar de este colirio, se le prescriben gotas oculares a base de latanoprost y los síncopes cesan. CASO 2: una mujer de 73 años se queja de desvanecimientos repetidos durante los últimos 5 años. Aparte de una hipotensión ortostática, se diagnostica una bradicardia. Los desvanecimientos se atribuyen a la hipotensión provocada por el timolol. Después de suspender el colirio a base de timolol, la salud de la paciente se normaliza. CASO 3: un hombre de 74 años que padece cáncer de próstata, glaucoma e hipertensión se queja de síncopes semanales. En este paciente también se establece una relación entre la hipotensión sistólica y diastólica inducida por el timolol y los síncopes vasovagales. CONCLUSION: cerca del 80% de las gotas oculares a base de timolol se absorben vía el canal naso-lacrimal de la mucosa nasal. Dado que no existe efecto de primer paso, la dosis utilizada equivale a una administración i.v. En los pacientes de edad avanzada y, en especial, en pacientes con riesgos cardiovasculares es importante prescribir con mucha prudencia colirios a base de beta-bloqueantes.
Palabras claves:
  • Glaucoma
  • Timolol
  • Beta-bloqueantes
  • Riesgo cardiovascular
  • IAM
  • Diabetes

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.