Sesionbes Bibliográficas. 01 de Julio de 2006 (83)

Para la mayoría de los cancerosos los dolores son un síntoma grave entre muchos otros. Es importante considerar que el alivio del dolor constituye un aspecto parcial dentro de un conjunto. Hoy en día se sabe que las heridas físicas, los mecanismos fisiopatológicos del dolor y el componente emocional están estrechamente ligados. Las alteraciones del humor son frecuentes con los dolores incontrolados y deben ser objeto de un tratamiento específico. Un tratamiento coherente del dolor, según las normas de la OMS permite tratar con éxito más del 80% de los dolores cancerosos gracias a medicamentos no muy caros que el paciente puede tomar por sí mismo por vía oral. Los analgésicos constituyen la base del tratamiento de los dolores cancerosos.La elección se ha de hacer en función de la intensidad de los dolores y no de la fase de la enfermedad. En cada fase pueden considerarse convenientes otros medicamentos no analgésicos suplementarios. Por ejemplo, antidepresivos tricíclicos o anticonvulsivos. Se recurre a los analgésicos opioides en caso de dolores muy fuertes. La substancia usada con mayor frecuencia es la morfina. Generalmente se prescribe un producto que actúe 4 horas para determinar la dosis y después, un producto suplementario al que se puede recurrir en caso de que se recrudezcan los dolores. Una vez determinada la dosis de mantenimiento, se prescribe la forma retard adaptada. No suele observarse la aparición de tolerancia a los opioides; la necesidad de aumentar la dosis se debe, en primer lugar, a una progresión de la enfermedad y por consiguiente, a una intensificación de los dolores. Asimismo, no hay problema de dependencia psíquicao de toxicomanía, excepto en personas predispuestas.
Palabras claves:
  • Cancer
  • Dolor
  • Alteraciones humor
  • Tratamiento

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.