Los repelentes son activos contra los piojos, las pulgas, las cucarachas, los tábanos, las moscas, las hormigas, las garrapatas y los aradores de la sarna (pero inactivos contra los chinches, las abejas, las avispas y los zánganos).
Aparte de evitar las molestias de las picaduras, pueden ser muy útiles para la prevención de las enfermedades transmitidas por algunos insectos ( malaria, enfermedad_de_Lyme , oncocercosis , etc.). Para obtener una óptima relación beneficios/riesgos con dichos productos, es conveniente:
- Aplicarlos cuidadosamente sobre manos y cara; proteger el resto del cuerpo con la ropa, que puede impregnarse con permetrina . Evitar el contacto con los ojos y las mucosas.
- Renovar regularmente la aplicación (cada 2 horas para los productos a base de etilhexanediol = EHD o de dimetilftalato = DMP, cada 4 horas para aquellos a base de dietiltoluamida=DEET).
- No dejarlos al alcance de los niños (sobre todo el DEET), dado el riesgo de intoxicación grave en caso de ingestión.
- Evitar el contacto de los productos a base de DEET con las gafas o vidrios de reloj, que pueden volverse opacos.
Palabras claves:
- RECOMENDACIONES
- PREVENCION
- PRECAUCIONES
- EFECTOS
- INDICACIONES
- APLICACION
- INSECTIFUGOS
NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.