Las glisocinas, inhibidores del cotransportadores sodio-glucosa 2 (SGLT-2), son un nuevo grupo de fármacos recientemente aprobados para el tratamiento de la diabetes de tipo 2. Actúan de manera independiente de los cambios en la concentración de insulina o de la resistencia periférica a la insulina, y su mecanismo de acción se basa en la inhibición selectiva y reversible del transportador SGLT2 a nivel renal, lo que reduce la reabsorción de glucosa , aumentando su eliminación por vía urinaria, quedando disminuidos los niveles de glucosa en sangre. La inducción de la eliminación de glucosa por la orina podría suponer a una pérdida de peso del paciente, y la diuresis osmótica y la pérdida de sodio asociada podría contribuir a una reducción de la presión arterial.
El él único medicamento comercializado por el momento es la dapagliflozina (ForxigaR), en monoterapia oral una vez al día, indicado para situaciones en las que no se tolera la metformina o en combinación con otros hipoglucemiantes cuando no se consigue un control glucémico adecuado; pero existen otros medicamentos autorizados que aún no han salido al mercado: dapagliflozina en combinación con metformina (XigduoR), la canagliflozina (InvokanaR), la canagliflozina en combinación con metformina (Vokanamet R), y la empagliflozina ( JardianceR).
En un metanálisis de ensayos clínicos controlados (45 contra placebo y 13 contra otros fármacos activos) y aleatorizados, que incluyeron a un total de 16.407 pacientes adultos con diabetes de tipo 2 , los inhibidores del SGLT-2 redujeron más la HbA1c que el placebo, pero no se mostraron más eficaces que otros fármacos de referencia. El nivel de riesgo de hipoglucemia fue similar al de otros hipoglucemiantes. Sí se observó un modesto efecto favorable sobre el peso y la presión arterial sistólica, pero las infecciones genitourinarias fueron frecuentes y en algunos casos (dapagliflozina contra placebo) se registró una mayor incidencia de cáncer de vejiga y de mama, además de presentar resultados no concluyentes en relación a su efecto sobre la morbimortalidad cardiovascular. Otros efectos secundarios identificados fueron síntomas relacionados con la depleción de volumen (como la hipotensión postural) y el aumento del colesterol LDL.
Los autores del estudio consideran que estos fármacos podrían incidir en una mejorar los resultados a corto plazo, pero hay incertidumbre sobre sus efectos y seguridad a largo plazo. Con los datos actuales de eficacia y de toxicidad, las glisocinas podrían considerarse una opción como hipoglucemiantes de tercera línea, cuando otros tratamientos disponibles no se consideren adecuados.