El riesgo coronario aumenta de manera progresiva con la tasa de colesterol plasmático total: no puede fijarse un valor determinado a partir del cual dicho riesgo podría aumentar bruscamente.
Independientemente de la colesterolemia total, un bajo nivel de HDL-colesterol indica un riesgo más importante de accidente coronario.
En la práctica, la colesterolemia no es un indicador muy significativo. Por ejemplo, en una población francesa de hombres de 42 a 53 años con una colesterolemia superior a 7,3 mmol/l (2,6 g/l), el riesgo anual de accidente coronario fue del 1,3 %; en un período de 6,5 años, sólo un tercio de los accidentes coronarios observados se dieron en este grupo de riesgo, que representaba el 20% de la población estudiada.
Se han identificado otros factores de predicción dignos de tenerse en cuenta: la edad, el sexo, los antecedentes familiares de coronariopatía, la presión arterial, la diabetes y el tabaquismo.