Hoy en día, la etiología de la EII es aún desconocida, pero en general se asocia a una respuesta inmunitaria exagerada del propio organismo. La EII se puede presentar inicialmente de distintas formas, pero los síntomas más comunes son la rectorragia crónica o recurrente, distensión y dolor abdominal, diarrea, urgencia defecatoria o aparición de síntomas extraintestinales.
Como en la mayoría de enfermedades, la EII no tiene un tratamiento curativo y por ello, se deben priorizar acciones que ayuden a reducir la inflamación, a regenerar la mucosa afectada y a evitar recidivas.
a) Recomendaciones higiénico-dietéticas
A todos los pacientes con EII se les puedes aconsejar:
- Repartir las comidas en 4-6 ingestas al día con el fin facilitar el proceso de digestión, así como evitar acostarse justo después de comer.
- Incrementar el consumo de agua, ingiriendo pequeñas cantidades a lo largo del día para asegurar una correcta hidratación y reponer las pérdidas de sales minerales que puede ocasionar la diarrea.
- Limitar la ingesta de fibra y reducir el consumo de lácteos, sobre todo cuando el paciente acaba de sufrir un brote. Cocinar frutas y verduras ricas en fibras aumenta su digestibilidad.
- Evitar los alimentos picantes, así como los aceites y grasas en general.
- Prescindir de edulcorantes (ya que su elevada osmolaridad puede empeorar las diarrea) y los alimentos que producen gases como las legumbres o coles.
- Intentar aumentar las horas de descanso en períodos de estrés laboral o emocional.
- Evitar los AINE y antidiarreicos.
b) Tratamiento Biológico.
Los fármacos biológicos han supuesto un gran cambio en el tratamiento de la EII en los últimos años. Los biológicos infliximab, adalimumab y golimumab son anticuerpos monoclonales que inhiben el factor de necrosis tumoral (TNF), ustekinumamb inhibe la bioactividad de la IL-12 y la IL-23 y vedolizumab se unen específicamente a las integrinas inhibiendo la adhesión a la molécula de adhesión celular adhesina de la mucosa 1. Son medicamentos de dispensación hospitalaria ambulatoria y su prescripción debe ser realizada por un facultativo especialista implicado en el tratamiento de la enfermedad. El paciente debe ser derivado al facultativo en caso de infecciones localizadas o sistémicas relevantes.
- Efectos adversos: en los fármacos de administración subcutánea se pueden producir reacciones en el lugar de inyección como eritema leve, dolor, picor o inflamación y reacciones relacionadas con la administración intravenosa.
- Contraindicaciones: pacientes con infección activa. Los anti-TNFα están contraindicados en pacientes con antecedentes de enfermedad linfoproliferativa, insuficiencia cardiaca moderada o grave y enfermedad desmielinizante.