Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1997 (8)

La manía leve puede tratarse ambulatoriamente, pero debe controlarse para reconocer si progresa a un estadío más grave, ya que se puede presentar de manera rápida e inesperada. Es importante el apoyo de la familia y el entorno del paciente. Los casos leves de manía responden bien al litio, solo o asociado a las benzodiazepinas. El litio posee menos efectos adversos que los neurolépticos y previene episodios de depresión, que ocurren a menudo. La dosis de litio debe ajustarse a cada paciente para conseguir unos niveles plasmáticos de 1-1.2 mmol/l a las 12 horas de su administración. El efecto del litio no se observa hasta pasados 7-10 días. Puede añadirse tratamiento con benzodiazepinas como sedantes e hipnóticas. En los casos más graves de manía debe asociarse el litio a los neurolépticos, que poseen un inicio de acción más rápido. La tendencia actual es dar dosis bajas de neurolépticos (por ej. 10 mg/día de haloperidol), para evitar los efectos adversos asociados a dosis altas (disquinesia tardía, neurotoxicidad, síndrome neuroléptico maligno, alteraciones de la conducción cardíaca y muerte súbita). También se utilizan carbamazepina y ácido valproico como alternativas al litio o asociados a él, en lugar de los neurolépticos. Cuando en un paciente existen recurrencias cada 1 o 2 años se recomienda profilaxis con litio. El tratamiento con litio debe suspenderse lentamente, durante varias semanas, para evitar la recaída que se puede producir al suspenderlo bruscamente. La reintroducción del litio después de suspenderlo parece que produce un efecto inferior.
Palabras claves:
  • HALOPURINOL
  • VALPROICO
  • TOXICIDAD
  • CARBAMAZEPINA
  • NEUROLÉPTICOS
  • MONITORIZACIÓN
  • DOSIS
  • LITIO

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.