Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1997 (8)

Los antiácidos neutralizan el ácido clorhídrico del estómago y aumentan el tono del esfínter esofágico. Formas farmacéuticas: líquida (mayor capacidad de neutralización), polvos (para suspender en agua) y comprimidos. Indicaciones: tratamiento sintomático de las molestias causadas por la acidez asociada a hernia de hiato, gastritis, esofagitis, úlcera péptica... o a ciertos medicamentos (anticolinérgicos, antidepresivos tricíclicos y fenotiacinas). Los antiácidos que poseen un catión que se absorbe, conllevan riesgo de alcalosis; su acción es rápida y corta y con posible efecto rebote. Son útiles en dispepsias agudas u ocasionales, no en tratamiento crónico, por sus efectos adversos. El bicarbonato sódico debe tomarse con precaución en caso de hipertensión por la carga de sodio que supone. En forma efervescente puede producir flatulencia. Al alcalinizar la orina, acelera la eliminación de otros medicamentos ácidos (carbonato de litio) y disminuye la de alcalinos. Los antiácidos cuyo catión no se absorbe poseen acción más lenta y sostenida y no presentan efecto rebote. Son sales de aluminio, magnesio y calcio. El calcio puede absorberse parcialmente y producir hipercalcemia y alcalosis. El aluminio produce estreñimiento, por ello es poco recomendable en ancianos y pacientes con motilidad intestinal reducida. El magnesio y el calcio producen diarrea. Los preparados actuales son mezclas de varias sales. El tratamiento debe durar 6-8 semanas. La elección del antiácido dependerá de los hábitos intestinales del paciente y si existen patologías asociadas, como insuficiencia renal. Ver ficha: Antiácidos. Consejos para el uso racional de los antiácidos
Palabras claves:
  • ADMINISTRACION
  • EFICACIA
  • COMPARACION
  • EFECTOS-ADVERSOS
  • INDICACIONES
  • INETARCCIONES

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.