Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1997 (8)

La hepatitis vírica crónica es la causa principal de patología hepática crónica, cirrosis y carcinoma hepatocelular y la primera razón actual de trasplante hepático. La hepatitis crónica puede estar causada por virus B, C y D. El único agente conocido con efecto beneficioso en la hepatitis B crónica es el interferon alfa. Un ciclo de 4-6 meses de tratamiento induce remisión en el 25-40% de los pacientes. El interferon alfa está indicado en aquellos pacientes con elevación mantenida de transaminasas, niveles detectables de antígenos de Hepatitis B, hepatitis crónica diagnosticada por biopsia y alteración hepática compensada. La posología recomendada es de 5 millones de unidades diarias o 10 millones de unidades, tres veces por semana, administradas por vía subcutánea durante 4 meses. La monitorización de la terapia se basa en la respuesta clínica y deben controlarse los enzimas hepáticos séricos cada 2-4 semanas. Al inicio y final de terapia deben valorarse los niveles de antígenos y este análisis debe repetirse a los 6 meses de finalizado el tratamiento. El tratamiento con interferon debe suspenderse en caso de una elevación importante de las transaminasas asociada a ictericia y empeoramiento de la función hepática. Los efectos adversos del interferon incluyen sintomatología similar a la gripe, con fiebre, escalofríos, debilidad y cefalea. Esta reacción aparece a las 6-8 horas de la primera inyección y dura unas 12 horas. Con las inyecciones sucesivas va disminuyendo. Los efectos adversos a largo plazo incluyen fatiga, mialgia, cefalea, irritación, depresión y aplasia medular. En el 10-40% de los pacientes se requiere reducción de dosis, en el 5-10%, suspensión del tratamiento.
Palabras claves:
  • ADMINISTRACIÓN
  • EFICACIA
  • INDICACIONES
  • DOSIS
  • EFECTOS-ADVERSOS

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.